Apneas del sueño en la infancia

El síndrome de apnea obstructiva del sueño en el niño (SAOS) se define como un trastorno de la respiración caracterizado por una obstrucción parcial prolongada de la vía aérea superior y/o una obstrucción completa intermitente (apnea obstructiva) que altera la ventilación normal durante el sueño y los patrones de sueño normales.


Se estima que la prevalencia del SAOS infantil es del 1 al 3%. Puede aparecer a cualquier edad, con un pico de máxima incidencia entre los 3 y 6 años coincidiendo con el momento en que el tejido linfoide de las vías respiratorias altas está hipertrofiado en relación al tamaño de la orofaringea.

En la patogenia del SAOS infantil influyen tanto factores anatómicos, genéticos como funcionales, de forma que el SAOS pediátrico es el resultado de su combinación. Sin embargo, las alteraciones anatómicas constituyen el factor más importante y frecuente del SAOS en el niño, fundamentalmente por la hipertrofia adenoamigdalar.

El cuadro clínico del SAOS infantil es marcadamente diferente al del adulto. La excesiva somnolencia diurna típica del adulto raramente se presenta en el niño, que puede exhibir únicamente síntomas nocturnos como ronquido, pausas respiratorias y sueño inquieto.

El SAOS está asociado a problemas cognitivoconductuales, cardiovasculares y metabólicos que acaban afectando a la calidad de vida de estos niños. Los mecanismos fisiopatológicos por lo que el SAOS puede provocar daños a los órganos mencionados se centran en la presencia de estrés oxidativo y la activación de vías inflamatorias sistémicas haciendo del SAOS una enfermedad sistémica.

Las comorbilidades asociadas al SAOS son: trastornos neurocognitivos (problemas de déficit de atención, hiperactividad, mal rendimiento escolar...), hipersomnia diurna (es mucho menos frecuente que en los adultos con SAOS, y se produce por la fragmentación de sueño por los eventos respiratorios), consecuencias cardiovasculares (hipertensión arterial, hipertensión pulmonar...) y síndrome metabólico (la presencia de SAOS y obesidad aumenta seis veces el riesgo relativo de presentarlo).

La alta prevalencia del SAOS, así como también su importante comorbilidad, ha inducido a la Academia Americana de Pediatría a recomendar que a todos los niños en los controles de salud habituales, se les realice una historia de sueño, y si presentan ronquido y además tienen signos o síntomas sugestivos de SAOS, que se realicen pruebas adicionales.

La técnica de elección para confirmar el diagnóstico de SAOS y evaluar su gravedad es la polisomnografía nocturna convencional realizada en el laboratorio de sueño.

El tratamiento de elección del SAOS en los niños es quirúrgico (adenoamigdalectomía), con una eficacia de hasta el 75% de los casos. La segunda línea de tratamiento es la CPAP (presión positiva continua sobre la vía aérea), requiriendo controles periódicos debido a que son niños en crecimiento y desarrollo.

Evalúe de forma sencilla con un cuestionario si su hijo padece apneas del sueño.

Para mas información lea el sindrome de apnea-hipopnea del sueño del adulto.


BIBLIOGRAFIA
1. Jenni OG, Carskadon MA. Sleep behavior and sleep regulation from infancy through adolescence:normative aspects. En: Sleep Medicine Clinics.Filadelfia: WB Saunders, 2007; 321-9.
2. American Academy of Sleep Medicine. ICSD-2-International classification of sleep disorders. 2ªed. Westchester: Illinois, 2005.
3. Moore M, Allison D, Rosen CL. A review of pediatric nonrespiratory sleep disorders. Chest.2006; 130:1252-62.
4. Hoban TF. Rhythmic movement disorder in children. CNS Spectr. 2003; 8: 135-8.5. Stores G. Aspects of parasomnias in childhood and adolescence. Arch Dis Child. 2009; 94: 63-9.
6. Picchietti MA, Picchietti DL. Restless legs síndrome and periodic limb movement disorder in children and adolescents. Semin Pediatr Neurol.2008; 15: 91-9.
7. Sadeh A, Dahl RE, Rosenblat-Stein S. Sep and the transition to adolescence: a longitudinal study. Sleep 2009; 32: 1602-9.
8. Merino-Andréu M, Martínez-Bermejo A. Narcolepsia con y sin cataplejía: una enfermedad rara, limitante e infradiagnosticada. An Pediatr (Barc). 2009; 71: 524-34.
9. Muzumdar H, Arens R. Diagnostic issues in pediatric obstructive sleep apnea. Proc Am Thorac Soc. 2008; 5: 263-73.
10. Chamness JA. Taking a pediatric sleep history. Pediatric Annals Online.com; 2008.11. Owens JA, Dalzell V. Use of the “BEARS” sleep screening tool in a pediatric residents´continuity clinic: a pilot study. Sleep Med. 2005; 6: 63-9.
12. Tomás M, Miralles A, Beseler B. Versión española del Pediatric Sleep Questionnaire. Un instrumento útil en la investigación de los trastornos del sueño en la infancia. Análisis de su fiabilidad. An Pediatr (Barc). 2007; 66: 121-8.
13. Drake Ch, Nichel Ch, Burduvali BA, Roth T, Jefferson C, Badia P. The Pediatric Daytime Sleepiness Scale (PDSS): Sleep habits and school out-comes in middle-school children. Sleep. 2003; 26: 455-8.
14. Ferber. R. Kryger M. Principles and Practice of Sleep Medicine in child. WB Saunders company. 1st ed.
15. Sheldon SH. Ferber R. Kryger M. Principles and Practice of pediatric sleep medicine. Elsevier. 2005