Polisomnografía nocturna

     La polisomnografía nocturna (PSG) es una técnica neurofisiológica que estudia el sueño mediante el registro de múltiples parámetros fisiológicos. Es un estudio inocuo para el paciente, ya que no presenta ningún efecto adverso o indeseable. No existen corrientes eléctricas hacia el paciente, ni radiaciones, y se realiza sin ningún tipo de anestesia o sedación. El paciente duerme espontáneamente en el laboratorio de sueño, durante un tiempo variable, normalmente unas 8 horas, mientras el poligrafo registra y almacena las diferentes señales fisiológicas.


     


     Tras el registro, se  realiza el análisis  detallado de los datos obtenidos por un especialista en trastornos del sueño. En la pantalla del ordenador se realiza el estadiaje de las distintas fases del sueño y se revisan los diferentes eventos transcurridos durante del sueño según las monitorizaciones realizadas. Hay que revisar las 8-10 horas de registro y sigue siendo, a pesar de los avances, un procedimiento largo y laborioso. Según los electrodos y sensores utilizados  en la PSG, nos permite monitorizar las diferentes  variables fisiológicas durante el período de sueño. La PSG continua siendo en la actualidad, la prueba “gold standard” para el diagnóstico de cualquier trastorno de sueño. 

     Los parámetros básicos para el estudio de la macroestructura de sueño, incluyen: electroencefalografía (EEG), electromiografía (EMG) del mentón y de las extremidades inferiores y electrooculograma (EOG). Estos parámetros nos permiten, según las últimas normas de codificación de los estadios de sueño, realizar un análisis de la arquitectura del sueño, diferenciando la secuencia de dichas fases no permite dibujar el hipnograma y valorar parámetros de la arquitectura con son: los porcentajes de las diferentes fases de sueño (fase 1, fase 2, fase 3 y REM), el número de ciclos, la latencia de sueño, la latencia de sueño REM, la eficiencia de sueño entre otros… 

     La codificación de las fases de sueño se realiza siguiendo unos criterios estandarizados:

La fase 1 del NREM es la transición desde la vigilia al sueño; se le reconoce por la desaparición del patrón regular α (alfa) e instauración de un patrón de baja amplitud y de frecuencia mixta predominantemente en el intervalo theta (4 a 7 Hz), con movimientos oculares lentos.



La fase 2 del NREM se define por la aparición de complejos K y de husos de sueño superpuestos a una actividad de base similar a la del estado 1. Los complejos K son descargas lentas, negativas (hacia arriba) y de amplitud elevada que se continúan inmediatamente después por una deflexión positiva (hacia abajo). Los husos de sueño son descargas de alta frecuencia de corta duración y que presentan una amplitud característica con subidas y bajadas. La actividad ocular permanece ausente y el EMG continúa de manera similar al estadio 1. La suma del sueño de fase 1 y fase 2 se conoce como también como sueño lento superficial.




La fase 3 del NREM, también llamado sueño lento profundo,  se caracteriza por ser un sueño con más del 20% (pero menos del 50%) de actividad delta de amplitud elevada (> 75 microV)(0,5 a 2 Hz). Los husos del sueño pueden persistir, sigue sin haber actividad ocular, y la actividad del EMG permanece a un nivel disminuido.





El sueño REM se caracteriza por un EEG de baja amplitud y de frecuencia mixta similar al de la fase 1 del NREM. En este contexto, se producen brotes de actividad más lenta (3 a 5 Hz) con deflexiones negativas superficiales ("ondas en diente de sierra") se superponen con frecuencia a este patrón. El EOG muestras  movimientos oculares rápidos, similares a las que se observan cuando la persona en cuestión permanece despierta y con los ojos abiertos. La actividad del EMG permanece ausente reflejando la atonía muscular completa de la parálisis motora descendente característica de este estado. 


    

     En los casos con sospecha de  epilepsia o cuando se quiere una monitorización más amplia de la actividad cerebral cortical durante el sueño, es necesario aumentar el número de electrodos EEG en la cabeza. Para el estudio de epilepsia el requerimiento mínimo es el sistema 10/20 aunque según el tipo de epilepsia se puede utilizar un sistema 10/10 o bien añadir electrodos suplementarios. El registro de PSG con EEG nos permite valorar más tiempo de registro que un electroencefalograma convencional o con privación de sueño, así como valorar grafoelementos epileptiformes durante el sueño, debido a  que el sueño puede ser un inductor de la actividad epiléptica  para determinados tipos de epilepsia.
     La indicación de la monitorización en la PSG es fundamentalmente para la detección de los eventos respriaotiros durante el sueño. En la actualidad los trastornos respiratorios  según la ICD-2  se dividen en:

EL Síndrome de apnea obstructiva del sueño se caracteriza por una obstrucción total o parcial de la vía aérea superior y se define como la presencia  en la polisomnografía de 5 o más eventos respiratorios  con la presencia de  esfuerzo respiratorio  de mas de 10 segundos de duración asociados a micorodeseprtar y/o desaturación de oxigeno.



El Síndrome de apnea central del sueño se caracteriza por un cese transitorio de la respiración que puede originarse en el sistema nervioso central o bien ser secundario a una disfunción muscular y se define como la presencia en la polisomnografía de 5 o más eventos respiratorios  con al ausencia de  esfuerzo respiratorio  de mas de 10 segundos de duración asociados a micorodeseprtar y/o desaturación de oxigeno. Dentro de este síndrome se diferencian trastornos hipercápnicos y normocápnicos, generados a partir de mecanismos fisiopatológicos distintos.



El Síndrome de hipoventilación durante el sueño, según la clasificación internacional de los trastornos del sueño, se caracteriza porque el paciente presenta alguna de estas condiciones: 1) una saturación de oxígeno menor del 90% durante más de cinco minutos con un nadir del 85%, 2) una saturación de oxígeno menor del 90% durante el 30% del registro o 3) una Presión arterial de CO2 (PaCO2) anormalmente elevado durante el periodo de sueño o desproporcionadamente elevado respecto a los niveles de vigilia.



     Para la codificación de los eventos respiratorios según los criterios de codificación de la sociedad americana del sueño, las apneas e hipopneas tienen que ir asociado a un microdespertar y/o a una desaturación. Los microdespertares intrasueño  nos informa sobre fragmentación sueño, parámetro muy importante para valorar la calidad del sueño. Los microdespertares se definen como un paroxismo que presenta un aumento de la frecuencia de la actividad cortical de base (theta, alfa o beta)  durante el sueño, de una duración de 3 a 15 segundos, acompañada o no de un aumento de la actividad de EMG, aunque en el sueño REM este último criterio es obligado. Estos paroxismos deben tener 10 segundos de sueño antes y después del evento. La desaturación se mide con la saturación de oxigeno en sangre de que se realiza  mediante el  pulsioximetro.  Las desaturaciones se definen como un descenso de la saturación de oxigeno ≥3%.